sábado, 13 de junio de 2015

Quienes somos.

La línea aborto información segura es un servicio gratuito para mujeres, que brinda información confiable y certificada por la Organización Mundial de la Salud, sobre la interrupción voluntaria del embarazo con el uso de un medicamento llamado Misoprostol, que aquí en Venezuela se consigue con el nombre de Cytotec.

Este medicamento es conocido por algunas mujeres, el problema es que muchas veces no se conoce la forma correcta de tomarlo, entonces las mujeres lo toman de cualquier manera y al hacerlo pueden poner en riesgo su salud e inclusive sus vidas. Por esta razón, nuestro objetivo es socializar la información de cómo se administra correctamente este medicamento para que las mujeres que decidan usarlo lo hagan de manera segura.

Las que trabajamos en la Línea Aborto: Información Segura, integrantes de la Red de Información por el Aborto Seguro, no somos médicas, simplemente compartimos una información que es pública y es resultado de las últimas investigaciones sobre el uso de Misoprostol.

La Red de Información por el Aborto Seguro, además de prestar el servicio de esta línea, también realiza actividades políticas en función de la despenalización del aborto.
nosotras creemos que el aborto es una decisión que cada mujer puede tomar sobre su cuerpo y su destino, y creemos que es una decisión legítima en todos los casos.

viernes, 1 de mayo de 2015

CORREO DEL ORINOCO Lo que hemos aprendido a través de la Línea Aborto (Opinión)

Artículo publicado en el Correo del Orinoco
23 septiembre 2014

 Hace un par de años que empezamos a sostener un servicio de atención telefónica para mujeres que interrumpen sus embarazos.

Gracias al derecho a la información, democratizamos el protocolo correcto para la utilización del misoprostol (cytotec) en su uso abortivo. Su venta es ilegal, pero las mujeres igual lo consiguen sin saber utilizarlo correctamente, poniendo en riesgo su salud.
Como esta realidad es común a varios países, se han activado líneas telefónicas a través de las que transmitimos información entre mujeres, para salvarnos la vida.
Cuando activamos la línea acá, veníamos preparadas por los relatos de otras compas latinoamericanas, principalmente argentinas y ecuatorianas: “todas las chicas que llaman ya decidieron abortar”, “No tienen nadie más con quién hablar del tema”, “a veces lo hacen a escondidas del marido”, “van a atender a chicas violadas que nadie más quiere atender”.

Y así fue. Miles de posibles historias que conocíamos por el contacto con otras mujeres, por la amistad, por la militancia, activadas de pronto en la cotidianidad, brutal e innegablemente presentes.
Nos encontramos produciendo evidencia que rompía con muchos de los mitos que solemos manejar como certezas sobre el aborto.

Resultó que el teléfono llegaba a sonar hasta seis veces por día.
Que, efectivamente, las chicas que nos llamaban ya habían decidido abortar. Que la información sobre el uso de las pastillas se las daba el traficante de cytotec. Que no eran chicas adolescentes que habían tenido sexo borrachas sin cuidarse. Que la gran mayoría deciden abortar por causas económicas. Que muchas habían usado métodos anticonceptivos, pero habían fallado. Que el porcentaje de mujeres violadas que nos llaman es demasiado alto (7%). Que estaban solas. Que no lo habían hablado con nadie. Que igual lo iban a hacer. Que podrían haber muerto. Que estábamos salvando vidas.

La experiencia de tener contacto diario con otras mujeres que podían contar con nosotras para relativizar la realidad de que el aborto lo vivimos solas, escondidas y arriesgando nuestra salud nos da la certeza de que el proyecto de la línea no puede parar.
Constatamos que el aborto no es una hipótesis, sino una realidad cotidiana condicionada brutalmente por la condición de clase de cada mujer.
Que no podemos ignorar lo que pasa cada día. Que hay que luchar por la despenalización este mes, como todos. El teléfono sigue sonando, todos los días.

miércoles, 26 de octubre de 2011

CORREO DEL ORINOCO: La interrupción del embarazo en nuestro país

Artículo publicado en el Correo del Orinoco

En Latinoamérica uno de cada dos embarazos termina en un aborto, sea este ilegal o no, sean la mayoría de las mujeres católicas o evangélicas. La lista de las razones por las cuales una mujer decide interrumpir un embarazo es enorme y faltaría espacio para enumerarlas; son todas válidas.

En Venezuela, como en todos los países donde el aborto es ilegal, las ricas abortan en condiciones óptimas en clínicas privadas o viajes al extranjero. Mientras que las pobres ponen en riesgo su vida por no tener recursos económicos o acceso a una información clara y científica sobre la forma segura de interrumpir un embarazo.

Según un estudio realizado en 2007, en nuestro país mueren entre una y dos mujeres cada semana por esta razón. El tabú que se teje en torno al tema nos impide tener incluso datos más recientes, pero sabemos que las mujeres fallecen porque no han variado las condiciones objetivas que producen estas muertes. Por esto nacen iniciativas como la línea 0426-1169496 aborto información segura.

CIUDAD CARACAS: ¿Por qué despenalizar la interrupción del embarazo?

Artículo publicado en Ciudad CCS.info


Porque al despenalizarlo no se obliga a ninguna mujer a abortar.

Porque una de cada dos mujeres embarazadas interrumpe embarazos no deseados, es una realidad cotidiana. Mi hermana, mi madre, mi amiga, la vecina y yo ¡todas abortamos!

Porque en Venezuela mueren dos mujeres por semana al practicar interrupciones inseguras y clandestinas.

Porque es un tema de clase. Las pobres somos las que morimos por interrupciones ilegales, clandestinas y realizadas en malas condiciones, las ricas abortan en clínicas privadas, en condiciones óptimas y seguras.

Porque en Cuba, donde es legal, ya no mueren mujeres por abortos y abortan mucho menos.